El desempleo 

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Es el beneficio del capitalista conservar al alcance de su mano un ejército de desocupados listos para ser utilizados. Ésta es la misión y el papel del sistema de jornales, y una de las inevitables características que le son propias.

Interesaría a las gentes el que no hubiese nadie desempleado,
el que todos tuviesen una oportunidad de trabajar y ganarse
la vida; el que todos ayudasen, en proporción a su habilidad y
capacidad de esfuerzo, a incrementar la riqueza del país, y así,
cada uno podría obtener, de ella, una participación mayor.

Pero al capitalismo no le interesa la prosperidad del pueblo.
Al capitalismo sólo le interesan los beneficios o ganancias. Empleando menos personas, y haciéndolas trabajar el doble número de horas, pueden doblarse las ganancias, lo que no puede hacerse proporcionando trabajo a más personas durante menos horas.

Por esto es por lo que le interesa más a tu patrón tener, por
ejemplo, cien personas trabajando dieciséis horas diarias, en
lugar de emplear doscientas durante cinco horas. Él necesitaría
más habitaciones para doscientas personas que para cien, una
fábrica más grande, más herramientas y maquinaria, y todo en
esta proporción. Esto es, necesitaría invertir mucho más capital.
El empleo de mayor fuerza en menos horas le derivaría menos
ganancias y, por esto, tu patrón no quiere poner en marcha en
su fábrica un plan así. Lo cual significa que el sistema de buscar
benefi cios es incompatible con el bienestar del obrero y las
consideraciones humanitarias que éste merece. Por el contrario,
cuanto más duramente, más “eficientemente”, trabajes, y
durante un mayor número de horas conserves tal ritmo, mejor
es para tu patrón y más grandes son sus ganancias.

Puedes ver, por consiguiente, que el capitalismo no tiene
interés en emplear a todos aquellos que quieren trabajar y que
pueden hacerlo. Por el contrario, un mínimo de “brazos” y un
máximo de esfuerzos es la máxima y el benefi cio del sistema
capitalista. Éste es todo el secreto de todos los esquemas de
“racionalización”. Y es por esto por lo que encontrarás en cada
país capitalista millares de personas queriendo y ansiando trabajar,
y no obstante, imposibilitadas de obtener empleo.

Este ejército de desempleados es una amenaza constante contra
tu nivel de vida. Ellos están prestos a ocupar tu lugar a un precio más bajo, por una paga menor, porque la necesidad los impele. Y esto resulta, desde luego, muy ventajoso para tu jefe, porque pone en sus manos un látigo constantemente suspendido sobre tu espalda, para que trabajes como un esclavo para él y para que te “comportes”. Puedes ver, por ti mismo, lo peligrosa y degradante que es para el trabajador una situación así, sin hablar de otros males del sistema.

http://jjllsudeste-cultura.nixiweb.com/wp-content/uploads/2012/04/Abc-del-comunismo-libertario.-Alexander-Berkman.pdf

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