FRENTE A LA REALIDAD SOCIAL. . .

Nuestro compromiso de activistas de la F.O.R.A. es con los trabajadores, estén o no organizados, con los sometidos al sistema del trabajo esclavo, con los desposeídos de todas las tierras, con los parias, con los que sufren persecuciones y cárceles, entre ellos los pueblos originarios y los trabajadores petroleros de Las Heras por su absolución; con los que luchan por las fuentes de trabajo y las conquistas obreras; haciendo todos los esfuerzos posibles que estén al alcance de nuestras manos para ayudar a llevar a la victoria todas las acciones que emprendan los explotados contra del sistema de dominación que ejerce la tiranía del capitalismo y la clase social que lo sostiene; la burguesía económica y la oligarquía financiera.

Entre la “mesura” que tanto instigan que tengan los que luchan por las fuentes de trabajo y que son requeridas desde el estado por los elementos provocadores que pertenecen a la inteligencia militar y que ahora están al servicio del gobierno de turno, nos quedamos con los “excesos” de los explotados; entre el fomento de la cultura de la domesticación estatal burguesa, nos quedamos con las “subversiones” de los rebeldes con sus rebeliones y con los que no se someten a la servidumbre que produce el “culto a los personalismos y a las personalidades”. Por esa razón no aceptamos que nos manden ni admitimos obediencias. El acuerdo y la ayuda mutua entre los explotados y desposeídos es nuestra norma.

El sistema capitalista de explotación es el buitre, siempre lo fue y lo será hasta tanto siga en pie y no tan sólo un fondo específico y determinado, que el propio sistema establece e institucionaliza como el “proxeneta financiero” al cual el pueblo productor deberá pagar sin reclamos y a los que el poder político de turno les llama “compromisos contraídos” por otros gobernantes para expresar con palabras encubridoras de los que es lisa y llanamente un robo del estado capitalista y sus gestores gobernantes hacia todo el pueblo trabajador.

Por estas razones la lucha es imprescindible, por estas y otras tantas razones la acción directa de las trabajadoras y los trabajadores aparecen como una necesidad vital de autodefensa frente al sistema de los ladrones legalizados del capitalismo vernáculo y globalizado.

Cuando sostenemos que nuestra patria es la Libertad, estamos reafirmando la libre asociación de los trabajadores pero a su vez estamos constituyendo una finalidad del pueblo productor capaz de elaborar bienes para la comunidad sin la necesidad de ser “guiados” por esos “vagos de comité” que son el elemento político y una legión de “eruditos” en economía, contadores y administradores del “bolsillo de los trabajadores”; pero además decimos a consecuencia de ello, que nuestra bandera es la Emancipación de toda la runfla de vividores a costa de lo que producimos las trabajadoras y los trabajadores, porque el capital en la cual el sistema se sostiene, no es otra cosa que el robo del trabajo acumulado, por esa razón elevamos la Emancipación de estos “vividores” del trabajo del pueblo productor.

Y el camino para lograr esos principios, esos anhelos de liberación es a partir de la conformación de un movimiento obrero combativo y revolucionario, capaz de no dejarse manejar por la “policía ideológica” (burocracia sindical) que hoy mantiene sin conciencia y sin idearios al movimiento obrero organizado, y que imponen de hecho la “obediencia debida” hacia los dirigentes e instalan en el seno de la clase trabajadora la quietud como hábito, conducta que emana de sus ideologías y que han transformados a las organizaciones sindicales en feudos de una minoría de dirigentes que siempre han estado al lado de los patrones, del poder político y sus intereses.

Sólo el camino de las luchas organizadas de los trabajadores podrá contrarrestar las políticas de sometimiento y domesticación de elementos políticos que creen que se puede enfrentar al capitalismo rapaz desde la conciliación de clase y desde la inmovilidad del movimiento obrero.

La cuestión fundamental para los trabajadores pasa por la autonomía del movimiento obrero, su independencia de todo gobierno y de todos los partidos políticos de turno, porque los trabajadores somos los productores, esto como principio elemental y porque siempre estamos expuestos a la “tentación” de los dirigentes de todas las especies a ser utilizados para fortalecer el sistema capitalista y no para abolirlo y reemplazarlo por una libre asociación de productores libres en una comunidad organizada de seres libres.

La batalla fundamental en esta hora hay que darla dentro del movimiento obrero, sin dejar de considerar lo contingente y las contingencias de la realidad cotidiana y sin subestimar, claro está, la fuerza engañosa del mundo político y mucho menos la del poder económico; pues la marea del cambio social real jamás pasará por una urna o por las bonanzas transitorias de tal o cual gobierno, sino por las fuerzas productivas a la cual pertenecemos los trabajadores y a la posesión sobre los medios de producción y entonces se acercarán los días en donde sean los libres pactos de los trabajadores y la comunidad los que decidamos nuestros propios destinos en la sociedad, pues el pueblo productor irá construyendo sobre las argumentaciones de la igualdad social y ante la vida un proyecto de emancipación mejor a la inicua civilización del capitalismo.

Campi.

Activista de la Sociedad de Resistencia de
Oficios Varios de San Martín,
adherida a la F.O.R.A. – A.I.T.

Viernes 19 de septiembre de 2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: