ACOSO LABORAL O MOBBING. DEFENDERSE ATACANDO.

Si estás sufriendo acoso laboral puedes probarlo y demandar de forma mucho más sencilla de la que crees. Podrías conseguir una indemnización por el acoso y seguir en la empresa o bien dos indemnizaciones (la de acoso y la de despido injustificado). Aparte de estas indemnizaciones, podrías conseguir que sancionaran a la empresa y/o al empresario e incluso una condena a prisión.

A diferencia de los cientos de artículos sobre acoso que hay en la red, en éste que tienes delante se te va a explicar cómo defenderte del acoso con armas igual o más eficaces que las que usa el empresario. Puedes estar seguro que si sabes aplicar lo que vas a leer aquí será el empresario el que no tenga más remedio que despedirte… pagando; o bien dejarte en tu puesto pero en las condiciones legales, no en “sus” condiciones. Toda la vida te han dicho que o te aguantas o ahí tienes la puerta; pero ahora vas a aprender que es sencillo conseguir darle la vuelta a la tortilla de forma que sea el empresario el que se aguante o ahí tiene la chequera para pagarte el despido.

El acoso laboral o “mobbing” es la forma moderna de llamar a lo que toda la vida ha sido que el jefe “jode” a un trabajador, normalmente con el objetivo de conseguir que se vaya pidiendo la baja voluntaria, aunque no siempre existe ese objetivo. A veces el acoso se produce simplemente porque el empresario es un auténtico psicópata, al que lo que más le gusta de ser empresario no es ganar dinero ni menos aún dar buen servicio, sino tener “a su disposición” a sus empleados para poder acosarles cuando quiera. Este tipo de empresarios no sólo quiere que sus empleados obedezcan cualquier tipo de orden sino que también quiere que lo hagan a disgusto. Si lo hacen a gusto o sin quejarse, aumentará la presión hasta conseguir ver a sus empleados como él quiere.

En contra de lo que dicen muchos empresarios, el acoso no tiene ninguna necesidad lógica de ser, porque el despido es libre la empresa siempre puede despedir a cualquier trabajador (con pocas excepciones) e incluso en caso de despido justificado es gratis. Lo que pasa es que si no existe causa de despido justificado, el despido no es gratis y ahí es cuando el empresario recurre al acoso. Cuando se inicie una situación de este tipo tienes que tener claros una serie de hechos, alguno de los cuales seguro que contradicen lo que siempre has creído:

-La empresa no puede despedirte sin pagar mientras que cumplas el contrato y sin caer en ninguna falta que sancione la Ley Federal del Trabajo.

-La empresa es quien más tiene que perder porque este tipo de situaciones le perjudica muchísimo de cara al personal, a los clientes y a la propia empresa.

-Tú ya no tienes nada que perder porque ya sabes que no quieren que sigas. El tiempo está de tu parte. Día que pasa, día que generas salario, cotización y vacaciones. Si no te pagan por las buenas, te pagarán luego por las malas, con sanciones e intereses moratorios de “regalo”.

-Puedes grabar de forma oculta las conversaciones en las que participes y luego utilizarlas en una demanda contra la empresa. Las grabaciones ocultas son pruebas válidas en los juicios laborales.

Diferencia entre irse y que te corran.

Si te vas pidiendo la baja voluntaria no cobrarías  indemnización. En cambio si te corren tendrán que pagarte indemnización y si la cosa acaba en reinstalación tendrán que pagarte los salarios caídos, que son todos tus sueldos de lo que dure el proceso entre el despido y la reinstalación y la cotización al seguro social de los mismos.

Qué hacer ante las medidas de acoso.

 

Lo más útil puede ser grabar de forma oculta tus conversaciones con el acosador, tanto presenciales como telefónicas, incluso aunque tengan lugar dentro de la empresa. Con dos requisitos: que tú formaras parte de la conversación y que no se trataran en ella temas íntimos personales de las otras personas grabadas. Esto está más que confirmado por la jurisprudencia del TC. No sólo no cometes delito alguno haciendo las grabaciones sino que además  las grabaciones se pueden utilizar como prueba en un juicio. En cuanto a cómo hacer la grabación, cualquier teléfono y/o reproductor de MP3 puede grabar varias horas y te cabe en el bolsillo de la camisa o lo dejas encima de la mesa como quien no quiere la cosa.

 

Darle la vuelta a la tortilla.

 

Tu actitud ante el acoso no sólo puede ser defensiva, sino que también puede ser “ofensiva”, lo cual es mucho más efectivo. Es decir que no sólo podrías impedir que tu situación empeorara, sino que la podrías mejorar. Después de todo ya sabes con seguridad que tu futuro no está en esa empresa, con lo que podrías maximizar tu bienestar dentro de ella mientras sigas allí. Darle la vuelta a la tortilla consiste en darle a entender a tu empresa que para cumplir la legalidad no te hace falta su permiso y que si no les gusta sólo van a poder despedirte. Es decir, lo mismo que hacen ellos cuando aplican una medida ilegal y si no te gusta tendrías que demandarlos. Pues ahora tú aplicarás medidas legales y si no les gusta serán ellos los que tendrían que despedirte, pero pagando. Por tanto puedes trabajar con calma y sin pasarte de la jornada máxima que diga en el contrato. Puedes hacer sólo las funciones máximas que diga el contrato para la categoría que te pagan. Si te ordenan hacer funciones superiores, lo grabas y luego pones la demanda de diferencias salariales. Cuando estés enfermo irás al médico y si éste considera oportuno darte la baja no le pondrás ningún impedimento. En el trabajo puedes mantener un ritmo correcto, pero no alto, porque no tienes ninguna obligación de ganar ningún campeonato, y por supuesto un ritmo que jamás perjudique tu salud ni te cause estrés. A tu hora de salida te puedes ir, digan lo que digan, aunque esté el trabajo sin terminar porque tu contrato te obliga únicamente a prestar servicios de tu categoría durante la jornada legal. Nada menos pero por supuesto tampoco nada más. Ser trabajador por cuenta ajena significa es que eres ajeno a los riesgos de la empresa al igual que también eres ajeno a sus beneficios. Dicho de otra forma: si les va mal no es tu problema sino el suyo. El único problema que tú puedes tener es que te despidan, pero pagando.

Es todo psicología.

Puede que pienses que con esta actitud tienes todas las de perder. Eso es un error muy grande del cual ellos se aprovechan. No tienes las de perder porque no tienes nada que perder, excepto el empleo; pero como es una mierda de empleo ya puedes darlo por perdido porque tarde o temprano no aguantarás más y te irás gratis, que es precisamente lo que quieren. Así que de eso nada; mientras sigas allí trabajarás dignamente según la normativa vigente y si te despiden qué le vamos a hacer, pero tendrán que pagar el despido. Es decir, que de lo único que se trata es de si te vas a ir gratis y tragando hasta entonces o bien te vas a ir cobrando y sin tragar hasta entonces. Eres tú quien puede elegir, no el jefe. No dudes que si aguantas conseguirás que traguen con las condiciones legales o que te despidan pagando. Con poco que dure el “proceso” ya habrás cobrado más en salarios y cotizaciones de lo que hubieran tenido que pagarte si te hubieran despedido a la primera, sin necesidad de acoso. Sobre todo, habrás logrado la victoria ante el que se creía más fuerte y ante la ilegalidad, lo cual supondrá un refuerzo psicológico muy fuerte y un gran aprendizaje que no tendrá precio en el mundo laboral. Si todavía no estás convencido de que se puede hacer, ponte en el lugar del jefe. Piensa que eres un jefe mamón y que un empleado te da la vuelta a la tortilla. Qué harías? A que no se te ocurre nada que no sea despedir al empleado, que a lo mejor es justo lo que quiere? Piénsalo bien, qué puede hacer el jefe que a ti te importe y que tú no puedas hacerle a él? Pegarte, escupirte, insultarte, castigarte sin recreo? El peor de los casos sería que cometieras un error en el trabajo de forma que la empresa pudiera probar una desobediencia grave y culposa e intentaran un despido justificado. Pero conseguir el despido justificado es muy difícil porque los jueces los están declarando injustificados en casos muchísimo más graves de lo que te puedas imaginar. Pero aún en caso de que lo consiguieran, no tendrían que pagarte la indemnización, pero sí que tendrían que pagarte el resto de conceptos del finiquito y tendrías derecho al paro. Además, como regalo de despedida les podrías poner una demanda de diferencias salariales porque en muchas empresas se “equivocan” de contrato para pagar menos, o se equivocan de categoría, o de tablas salariales o de todo a la vez.

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