Anarcosindicalismo

an

El anarcosindicalismo, o sindicalismo revolucionario, es un medio de lucha
libertario que tiene como fin la anarquía, entendida ésta como la abolición del
estado y el capital (principales sistemas opresores de la sociedad). Este medio de
lucha pretende hacer ver que la clase trabajadora dispone de una herramienta a
su servicio donde los trabajadores sean los únicos que decidan por sí mismos,
pues, ¿quién mejor que ellos para decidir sobre sus propios asuntos?.
El sindicalismo revolucionario apunta hacia la toma de los medios de producción
para así crear una justa repartición de la riqueza social. En esta lucha sindical se
ponen en práctica ideales libertarios como la acción directa, la organización
horizontal, el asamblearismo y el apoyo mutuo; canalizando sus actividades
mediante el boicot, el sabotaje y la huelga.
Al afiliarse a un sindicato anarquista debemos saber que seremos únicamente los
y las trabajadoras quienes mantendremos funcionando esta organización, ya sea
en su sustento económico, como en la difusión, la expansión, o la coordinación
con otras sucursales sindicales; rechazando toda intromisión del aparato estatal
y negándonos a sobreponer los intereses de los patrones por encima de los de
nuestros militantes (cosa que sucede comúnmente con los sindicatos
reformistas).
Siempre ha sido muy importante establecer el anarquismo sindical, pues la
emancipación de la clase trabajadora debe ser obra de los trabajadores y de
nadie más. A diferencia del modo reformista de operar de otros sindicatos, en el
anarcosindicalismo no cedemos ante una derrota pues los derechos de los
trabajadores no serán ahogados por sobornos o intimidaciones; incluso la victoria
sobre un reclamo laboral no nos detiene, pues, como citamos en un principio, es
la anarquía nuestro fin, una verdadera transformación social.
La manera en la que operaremos será sin intermediarios (salvo extrema necesidad), luchando cara a
cara contra los patrones o empresarios. Se analizan las faltas en las que cae una empresa (despido
injustificado, mal trato, horas extras, días festivos o vacaciones no pagadas, obligación a firmar una
renuncia, acoso laboral, etc.) se
realiza una junta directamente con
l o s j e f e s , s e p r e s e n t a n s u s
faltas, se presentan n u e s t r a s
exigencias y, si no s e c u m p l e n y
corrigen las faltas, pasamos a realizar
concentraciones fuera pero cerca de
la empresa. Ahí se reparten folletos
entre la gente en los que se explica que
dicha empresa está abusando de sus
e m p l e a d o s, s e h a b l a , p o r
m e g á f o n o , micrófono o con la
simple voz, de los a b u s o s d e l a
empresa. De esta manera, directa y
sin intermediarios, se logra ejercer una
p r e s i ó n q u e consigue llamar la
atención de los patrones y así hacer
q u e n u e s t r a s exigencias sean
correspondidas. A s i m i s m o
demostramos que la acción directa, la
autogestión, y la solidaridad son,
más que simples palabras, hechos
que tienen significativa importancia en nuestra vida.
Hacemos una invitación al pueblo en general para que nos contacte y nos organicemos en una sindical
anarquista. Basta ya de agachar la mirada ante nuestros jefes.
Basta ya de sentirnos amenazados y de vivir con miedo al maltrato laboral.
¡Trabajadores, trabajadoras, no están solos en esta lucha!
¡Por la autogestión de los trabajadores, por la solidaridad de la clase trabajadora, contra el estado y el
capital!

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