De sectarismos y sectarios


Hace unos días me invitaron a una “Conferencia sobre los conflictos sindicales”, seguramente con la intensión de gestar una charla/debate y avanzar por medio de las exposiciones y visiones seguramente diversas, hacia un mejor entendimiento y conocimiento de lo que está sucediendo en esta región del mundo, la Argentina, sobre la cuestión de las luchas de los trabajadores.

Y manifestaba la invitación, que en el marco de “conflictos sindicales” expondrán sus visiones y experiencias un economista, una delegada de la junta interna de ATE DG EyE, una Corriente de Trabajadores y otros nucleamientos de base que militan en el mundo sindical y además invitan a quien escribe estas líneas, es decir a Oscar Daniel Campilongo como activista gráfico de la F.O.R.A.

Todo esto en un marco en dónde se presentaría el Boletín Sindical “Autonomía Obrera” impulsado por las agrupaciones de trabajadoras y trabajadores de “Escuela x Escuela” y “Dónde empezar” con el objetivo de reagrupar fuerzas bajo las banderas de la independencia de clase, democracia sindical directa y de base.
Dos días antes del debate me comunica el compañero que me había invitado que se suspendía el debate y me dice lo siguiente: “Hola compañero, quiero contarte de que pospusimos la charla-debate del sábado 11 hasta nuevo aviso, pensamos que para el mes que viene la podríamos armar y queríamos tenerte en el panel ya que no podemos hablar de sindicalismo y obviar a la F.O.R.A. Presentación del Boletín Sindical AUTONOMÍA OBRERA.”

Y agrega, sobre la razón de la suspensión: “Porque hubo un grupo político-sindical” que no estaba de acuerdo con la participación de un activista de la F.O.R.A. así como también de la delegada de la junta interna de ATE”. A los cuestionadores el compañero que nos ha invitado les manifiesta que el debate era entre trabajadores solamente y que a ellos como organizadores nos les interesaba que un grupo político que se camufla de sindical tenga participación en el debate y menos que intervengan con cuestionamientos a los invitados.

Así esta breve historia, de la cual extraigo algunas conclusiones: “Es cierto que en este actual tiempo histórico la F.O.R.A. y sus activistas en el mundo del movimiento obrero organizado no tiene el “peso específico” que otrora en otros tiempos, cuando era la “columna vertebral” del movimiento obrero organizado. Entonces existían también sectores que les molestaban nuestra presencia y nuestras ideas en las luchas que la clase trabajadora emprendía. Pero, claro, en aquellos tiempos la presencia de sus activistas no sólo en lo “cuantitativo” sino fundamentalmente en lo “cualitativo” despertaba “sentimientos encontrados” en algunos grupos de la militancia que pertenecían a partidos políticos de la izquierda de aquellos tiempos.
Hoy la realidad es otra, los militantes y los activistas de la Federación Obrera Regional Argentina están presente en dónde pueden y de acuerdo a la capacidad, inteligencia y pasión que tienen sus componentes, en la cual me incluyo, pues estamos dispuestos a hacer emerger desde el fondo del ostracismo más absoluto en que nos condicionó el estado y todos los poderes políticos, que desde el año ´30 en adelante la F.O.R.A. fue sometida a la desaparición en el mundo de los trabajadores.

Se entiende entonces que en otros tiempos a “algunos” les preocupara nuestra presencia, lo cual no significa avalarlo; pero lo que no se entiende hoy tal actitud o mejor dicho, la misma actitud autoritaria en estos tiempos, donde nuestra presencia lleva la impronta, trae nuevamente la idea de ayudar a construir un movimiento obrero combativo, autogestionario y revolucionario.

Son los mismos sectores políticos que nos han acusado siempre de “sectarios” porque saben que no hacemos de “aliados de camino” y mucho menos de “destino” con ningún sector político, porque sabemos históricamente lo que ello ha significado para la domesticación y el encorsetamiento de los trabajadores a la lógica del sistema capitalista y sus leyes, que los que nos cuestionan han aceptado con total obediencia y por el otro lado “venden” al conjunto de la clase su “etiqueta” de revolucionarios.

Nosotros somos activistas gremiales no políticos, lo cual no significa desconocer “lo político”. Que opinen “los políticos” sobre lo gremial, no nos molesta, la “libertad es libre”, lo que no vamos a aceptar que el elemento político incida sobre el gremial, participe en la cuestión gremial “bajando línea” emanadas de un supuesto grupo de eruditos y de intelectuales que nunca “laburaron” y no tienen la mínima idea de lo que es la explotación y la expoliación en carne propia, la misma que sufren los trabajadores a diario en las fuentes de trabajo y que esas cúpulas siempre la ven desde una “sociología descriptiva”.

Nosotros los activistas foristas confiamos en el pensamiento individual y colectivo de los trabajadores, decimos y sostenemos que somos los propios trabajadores los que debemos encontrar los caminos para la defensa de nuestros intereses de vida y que no necesitamos de “vanguardias de sabelotodo” que nos indiquen “el camino”. Nuestras cabezas saben pensar, nuestras neuronas aún se “comunican entre sí” ¡¡¡y son nuestras!!! y decidimos libremente asociarlas a las de nuestros compañeros de trabajo y así, simplemente así, desde ese concepto u concepción, se fundó el movimiento obrero organizado. ¿O acaso lo hicieron los políticos?

Razón más que suficiente para decirles a aquellos sectores que menosprecian nuestros pensamientos y actitudes, que los activistas y militantes de la F.O.R.A. siempre estaremos al lado de los que debaten, para intercambiar ideas, pensamientos, actitudes y conocernos en la “cancha”, en el terreno donde se producen los hechos. Realmente no nos interesa participar en debates de egocéntricos y de personajes con mentirosa prosapia de revolucionarios.

Nos conmueve y nos incita estar junto a compañeros que muestran “sus miedos”, “sus dudas” sobre la cuestión gremial, sobre sus no entendimientos de la asociación, de la organización de los trabajadores en los lugares de trabajo, ahí está nuestra función, ahí estarán nuestros oídos, ahí estarán nuestros ojos mirando esa realidad entre los trabajadores y por sobre todo, ahí están nuestros deberes de activistas y de “laburantes”, conscientes de querer habitar una sociedad sin explotados ni explotadores, sin dominados ni dominadores, sin dirigentes ni dirigidos.

Campi
Lunes 13 de octubre de 2014

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