Anarcosindicalismo: como herramienta de construcción autogestionaria

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Nuestro compromiso es con los trabajadores, con los explotados, con los que sufren persecuciones y cárceles en la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad y estamos dispuestos hacer todos los esfuerzos posibles que estén al alcance de nuestras manos, para ayudar a llevar a la victoria todas las luchas que emprendan las trabajadoras y los trabajadores contra las patronales, el sistema capitalista y su estado, órgano principal de su civilización de dominación y es precisamente por ese condicionamiento que agitamos nuestras mentes y decisiones para exaltar que nuestra patria es la Libertad, nuestra bandera la Emancipación y el camino, la Revolución Social.

El anarcosindicalismo no es una doctrina y mucho menos un dogma, es en primer término una identidad que se sustenta en principios organizativos de libertad, igualdad y autonomía, abrazando el federalismo para la asociación y como esencia práctica de su anhelo de emancipación de las trabajadoras y los trabajadores.

El movimiento obrero y sus organizaciones ha sido cooptados por concepciones reformistas y sus organizaciones transformadas en estructuras corporativas, en donde las dirigencias se han adueñado del espacio organizativo desde las bases mismas de las fuentes de trabajo.

Ante esa realidad en el mundo de los trabajadores el anarcosindicalismo viene a proponer volver a la concepción primitiva, es decir, original en la organización de los trabajadores, que se manifestaba por la transformación revolucionaria de la sociedad para avanzar hacia la emancipación del amo capitalista. Y como ha dicho con rigurosidad objetiva Emilio López Arango que si no conseguimos atraer a la ruta natural, y agregaría, a la ruta inicial a todo el mundo del trabajo recojamos la parte que no ha perdido la noción de la significación de las luchas obreras de contenido de liberación de nuestras fuerzas frente a las patronales y el estado y obremos como minoría obrera organizada.

Para los anarcosindicalistas toda nuestra lucha dentro del movimiento obrero radica en fortalecer las organizaciones de los trabajadores desde la horizontalidad en los lugares de trabajo, proponiendo el principio metodológico de que la representatividad se debe desarrollar a través del mandato del colectivo, es decir, por el sistema de mandato específico y no estar dirigida intencionalmente en potenciar conductores y conducciones que lo primero que hacen es construir un poder piramidal y de jerarquías.

Nosotros formamos parte de la clase trabajadora y actuamos en consecuencia en las profundidades del mundo de los explotados, es por esa razón que todos nuestros pensamientos y con ello nuestra propaganda está dirigida a la acción sindical de los trabajadores, ése es nuestro ámbito, ése es nuestro espacio en el que actuamos y a partir de allí comienzan nuestro sueños y quehaceres.

Somos conscientes que nuestra lucha es desigual frente a la burocracia sindical, que hasta ahora ha logrado que los trabajadores no visualicen otras formas de organizarse y dar la batalla no sólo por las reivindicaciones necesarias e impostergables sino que a través del ejercicios de las luchas, vislumbrar que otra alternativa a este sindicalismo de capataces es posible realizarlo y no desde “abajo hacia arriba” sino desde lo simple a lo compuesto y de lo singular a lo plural.

Tantos la patronales, privadas y estatales, así como esta cofradía de “mandones y capataces” que es la burocracia sindical, se han encargado persistentemente en profundizar una zanja por ellos creada hace muchos años en el movimiento obrero que consiste en dividir en estamentos a las trabajadoras y los trabajadores, tomando por herramienta ejecutora la división del trabajo que instaló el capitalismo desde comienzo de la revolución industrial, que consiste en dividir en diferentes categorías reglamentadas en lo que dan en llamar “paritarias” y así crear una especie de “nueva lucha de clases” en el seno del movimiento obrero, transformando el ambiente de trabajo en una lucha de intereses de categorías que se proyectan en los salarios, instalando una lucha de intereses entre los propios trabajadores.

Y en las mayorías de las veces sucede que los intereses de las categorías están más cercas de los intereses de una casta de patrones que de otra categoría de obreros. En ése terreno de intereses es que se coloca la actividad sindical de los burócratas de turno, atentando directamente contra la unión de los trabajadores en las luchas inmediatas por las conquistas sociales más profundas.

En una palabra, transforman los intereses reivindicativos en una lucha por las escalas consolidando la división internacional del trabajo y ahondando el abismo reaccionario y esclavista entre la labor de las trabajadoras con respecto al de los trabajadores. Un verdadero atentado contra nuestras compañeras de trabajo, dando por tierra el sentido mejor de aquello de: igual tarea, igual salario.

El anarcosindicalismo no es una ideología sindicalista, lucha por la unión en la acción de los trabajadores, pero tiene siempre presente que ése es un paso necesario pero no concluyente, porque la verdadera lucha por la unión definitiva será la humana y no la de clase. Por esa razón proponemos estar juntos las trabajadoras y los trabajadores y aceptamos las fuerzas que no piensan como nosotros en el movimiento obrero, pero que estén dispuestas a construir juntos en las acciones un sindicalismo revolucionario.

Y tenemos bien claro y presente que si nosotros nos alejamos del mundo del trabajo (como fuerza autónoma diría López Arango) contentándonos con monopolizar los grupos de propaganda del anarquismo, nuestro porvenir está acotado.

La acción sindical es inherente a nuestra naturaleza, por ese realismo es que proponemos el anarcosindicalismo como movimiento sindical propio, compuesto por anarquistas y simpatizantes para proponer al conjunto de los trabajadores que se puede construir una alternativa a este sindicalismo de la burocracia corporativa, un sindicalismo en donde los métodos de organización y de lucha sean determinado por sus propios actores, los trabajadores y no ser obedientes a las cúpulas de dirigentes que en su inmensa mayoría de su privilegiada vida nunca han trabajado.

Campi.

Sábado 7 de noviembre de 2015

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