El camino que anhelamos y por el cual luchamos

10390110_863448233728850_6192785764296991472_n

En estos nuevos tiempos, los anarcosindicalistas estamos convencidos que el sindicalismo tendrá trascendencia en el tiempo y será una herramienta útil a la clase trabajadora, en la medida que se asuma como movimiento transformador de la sociedad, e instale en la conciencia colectiva de las y los trabajadores la responsabilidad de una nueva tarea que se inspire en las formas de organización que históricamente le diera nacimiento.

Los trabajadores somos una clase económica bien determinada, porque establecemos una relación directa con la producción de bienes de uso, de cambio e intercambio, pero a la vez somos heterogéneos en individualidades, en hábitos y costumbres y mucho más como seres pensantes, con ideas y aspiraciones divergentes.

Si ése sindicalismo es capaz de comprender la variedad de diversidades y contradicciones que conviven en el seno del movimiento obrero y asume el realismo de la cotidianeidad en el proceso de la lucha económica y político social reivindicativa, comenzará a ser un instrumento emancipador y no tan solo un instrumento de defensa de las conquistas obtenidas, sino una organización revolucionaria, contradiciendo en el terreno donde se producen los hechos a las concepciones de los “eruditos” sobre el movimiento obrero, que sostienen desde hace un estimable tiempo, que la acción sindical es sólo de defensa reivindicativa y es por esa misma razón que sigue sujeta al sistema de explotación capitalista que le dio razón de ser.

Para nosotros, anarcosindicalistas, la organización de los trabajadores “es una necesidad resultantes de sus condiciones laborales y económicas”. Pero ésta sola condición no es suficiente para interpretar la cuestión social de los mismos ni darle una solución de raíz. Esta situación específica que se da constantemente en la clase trabajadora establece con claridad que no se puede prescindir de las orientaciones ideológicas en el movimiento obrero, porque son las ideas las que llenan a las organizaciones obreras de proyectos de transformaciones, que sustituya en un momento dado de las luchas al proyecto capitalista y su dictadura económica por otro que sea capaz de abolirlo y lo reemplace con la herramienta de la autogestión del pueblo trabajador en todas las áreas de la vida social.

Será un error no llevar las ideas anarquistas al seno del movimiento obrero, la proclamación del Ideal libertario en los lugares de trabajo hará mucho bien a la organización de los trabajadores y al debate entre las ideas, de lo contrario como hasta ahora viene sucediendo, los políticos profesionales y sus cofradías de sirvientes, la burocracia sindical de turno que habitan dentro de las estructuras de los sindicatos, aprovecharán aún más sistemáticamente el terreno dejado de lado en ése sentido y proclamarán ellos sus ideas de dominación y tutelaje sobre las conciencias de los trabajadores. Los verdaderos sindicatos no pueden ser organizaciones pasivas frente al capitalismo, o subestimar los acontecimientos nefastos que constantemente produce su egoísmo e iniquidad, como tampoco ser sólo agentes económicos y quedar atrapado en la lógica del mercado de la oferta y la demanda sobre las fuerzas productivas.

Los trabajadores anarcosindicalistas debemos crear una presencia en el seno del movimiento obrero, con las ideas organizativas anti-jerárquicas, con los métodos acorde con los fines, para proclamar los principios libertarios de la horizontalidad en la organización, sin dirigentes ni dirigidos, donde sea el colectivo de los trabajadores el que asuma la concepción de un sindicalismo inspirado en los preceptos históricos del movimiento obrero argentino, que son aquellos que se establecieron en los primeros congresos de la Federación Obrera Regional Argentina, es decir, la F.O.R.A.

Para llegar a ése sindicalismo será necesario luchar contra los prejuicios de una cierta “unidad de los trabajadores” que en el terreno de los hechos no es tal y que sólo sirve esa supuesta “unidad” a las aspiraciones de ciertos dirigentes que más temprano que tarde se transforman en funcionarios profesionales de un sindicalismo al servicio del sistema. La acción sindical es un medio que tenemos los trabajadores, es un instrumento que nos permite estar siempre atentos en la cuestión económica y en esa lucha nunca deberán sacrificarse los principios revolucionarios, o como mejor lo dijo López Arango: “la concepción revolucionaria al instrumento que empleamos para ejercitar al proletariado” en la lucha contra la tiranía capitalista.

Desarrollar en el movimiento obrero un intenso y constante activismo partiendo desde nuestros puntos de vistas anti-jerárquicos y anti-dogmáticos, que abarque la cuestión económica, con la idea de que los trabajadores se organicen en defensa de sus intereses y que esa lucha hacia la conquista económica sea conscientemente desarrollada como un ejercicio auto educativo, que enseñe a cada trabajador la necesidad de la organización de base y la importancia del debate de opiniones y criterios diferentes en la cuestión económica y laboral, porque solamente desde esas experiencias adquiriremos la confianza en nuestras propias fuerzas y en la del colectivo organizado. Los acuerdos de criterio y organización establecidos desde las asambleas nos darán la fortaleza para encarar y desarrollar las luchas con sólida confianza y lograr las reivindicaciones anheladas, acercándonos cada vez más a los propósitos de transformación social.

Nada enseña más y mejor que la práctica sobre el terreno en donde se producen los hechos, es decir, desde todos los puestos de trabajo, y nada es más convincente que comprobar por nuestros propios medios, cuando los intereses son comunes y nuestras voluntades están organizadas, cómo se eleva la conciencia en las luchas y cómo comprendemos mejor la importancia del activismo en cada acción emprendida.

Es una cuestión eminentemente libertaria de horizontalidad e igualdad el método sobre la organización en el mundo del trabajo, porque no parte sólo en base a una necesidad económica común a todos los trabajadores, sino sobre razones que van más allá de lo específicamente económico, lo cual significa un movimiento obrero revolucionario, capaz de dar la batalla ineludible por la emancipación social de los trabajadores, empuñando la autogestión como lógica contracultural a la dominación del sistema capitalista de explotación.

Por eso, cuando Emilio López Arango manifiesta que “no es posible ganar a los trabajadores para las ideas anarquistas si se emplea el método de la neutralidad ideológica y de la no beligerancia en las luchas internas del movimiento obrero”, está tomando una posición activa en coincidencia con lo que viene desde el fondo de la historia. Esas enseñanzas están colmadas de acciones y de gestas que hoy continúan manteniendo vigencia. Y es verdad, en el movimiento obrero se reflejan todas las tendencias políticas, religiosas ideológicas y filosóficas, fue ayer como es hoy, como muchos trabajadores buscan en los sindicatos la defensa de sus intereses comunes pero a su vez interponen intereses particulares que motivan una interpretación individual de sus luchas. No lo ignoramos, pues ello nos está demostrando objetivamente qué es lo que hay que tratar de evitar para que la organización de los trabajadores sostenga un proyecto colectivo de transformación revolucionaria de la sociedad.

“El campo social es un campo de batalla, se pelea con razones y con puños”, decía Arango allá por 1925, y esa historia es la misma que hoy les toca nuevamente vivir a estas generaciones de trabajadores. Nos inclinamos por las razones, seguramente, pero tenemos siempre presente los hechos que la historia del movimiento obrero nos ha enseñado: “que la clase trabajadora es como fuerza revolucionaria, lo que ideológicamente representa y lo que moralmente vale, pues el movimiento social contemporáneo, pese al factor económico, se inspira en principios ideológicos y es por lo que realiza y por lo que esboza teóricamente, la viva representación de los antagonismos que diariamente se suscitan en el campo de las ideas” (Emilio López Arango).

Campi.
Viernes 9 de octubre de 2015

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: